Cultura
Kiev, no Viena (y el cuñado tenía razón).
Le pusimos la ciudad equivocada a una camiseta. El cuñado lo pilló antes que nosotros. Crónica de una corrección con vermut de por medio.
27 de mayo de 20264 min de lectura
Sacamos un diseño y, con toda la chulería del mundo, le pusimos «Vienna 2012». Sonaba bien. Sonaba a tío que ha viajado. El problema es que la final de la Euro 2012 no se jugó en Viena: se jugó en Kiev, el 1 de julio. Viena fue 2008. Dos finales distintas, dos ciudades distintas, y nosotros mezclándolas como quien mezca el tinto con la gaseosa.
¿Quién lo cazó? El cuñado. Ese arquetipo universal que en toda peña tiene un primo que jugó en juveniles y una opinión sobre el VAR más firme que la del árbitro. Por una vez en su vida, el cuñado tenía razón. Nos escribió, nos lo restregó, y aquí estamos.
Por qué lo corregimos igualmente
Podríamos haberlo dejado pasar. Total, una camiseta es para el vermut del domingo, no para un examen de la UEFA. Pero hay cosas que dan grima: ponerle a una prenda una ciudad que no es como ponerle ketchup a la paella. No se hace.
Si vas a presumir de dato en la barra, que el dato aguante el segundo vermut.
Cambiamos el nombre, la fecha y el mapa. La camiseta es la misma —se lleva igual de bien con vaqueros— pero ahora el cuñado no te puede vacilar. Y eso, amigos, no tiene precio. Bueno, sí: 17,90 €.
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